Hola.
Voy a decirte algo que probablemente no quieres oír: si has pagado 1.500 euros por un curso de IA, te han timado. Y si no te han timado, tienes un 95% de probabilidades de que lo hayan hecho.
Y no te lo digo desde la superioridad moral de quien nunca se ha equivocado. Te lo digo como alguien que le debe el 90% de todo lo que sabe a internet. Mis negocios, mis habilidades, mi capacidad de reinventarme cada pocos años, todo lo aprendí online y con mentores reales. Todo. Por eso me toca las narices ver cómo se está pudriendo la única herramienta que realmente puede prepararnos para lo que viene.
Hoy te voy a contar por qué el sistema educativo entero, el tradicional y el online, está diseñado para fabricar piezas reemplazables. Por qué el boom de cursos de IA es la versión moderna de la misma estafa. Y sobre todo, qué tiene que tener la educación para que realmente te sirva en los próximos años. Porque esto no va solo de señalar problemas. Va de lo que estoy construyendo como respuesta.
I. La fábrica de empleados (que sigue funcionando)
El sistema educativo tiene un pecado original que casi nadie nombra: fue diseñado para crear trabajadores de fábrica.
No es una teoría conspiranoica. Es historia documentada. En 1903, John D. Rockefeller creó la General Education Board, una de las organizaciones que más influyó en la estructura de la educación pública en Estados Unidos, y por extensión, en medio mundo. Frederick T. Gates, asesor directo de Rockefeller, escribió algo que te pone los pelos de punta: "No intentaremos hacer de estas personas filósofos ni hombres de letras. No buscaremos entre ellos artistas, pintores ni músicos."
Léelo otra vez. El tipo que diseñó el modelo educativo que luego exportamos al resto del planeta dijo literalmente: no queremos gente que piense, queremos gente que trabaje.
Y eso es exactamente lo que tenemos. Un sistema que crea especialistas para cubrir puestos de trabajo. Toda una estructura de estatus e identidad social montada alrededor de tu profesión, para que la gente entregue su vida hasta los 65 o 70 años por esa identidad. La promesa de "estudia, trabaja, jubílate". Y cuando por fin tienes algo de libertad, tus huesos y tus músculos ya están demasiado cansados de haber sido usados como arrastre durante décadas.
¿Te suena? Seguramente sí, porque esto es exactamente lo que ves a tu alrededor. Gente de tu generación que hizo todo "bien", que siguió el plan, y que ahora siente que algo no cuadra. Que lo que les prometieron no se parece a lo que tienen.
Según el último informe de Gallup sobre el estado del trabajo global, solo el 23% de los trabajadores se sienten comprometidos con su empleo. Uno de cada cuatro. El resto está, en el mejor de los casos, aguantando.
II. La pirámide que la IA está poniendo boca abajo
Sir Ken Robinson lo explicó mejor que nadie en lo que se convirtió en la charla TED más vista de la historia, con más de 40 millones de visualizaciones. Su argumento era demoledor: el sistema educativo es una pirámide diseñada con las matemáticas y las ciencias arriba, y las artes y las humanidades relegadas al sótano. Querer dedicarte al teatro, la música, el baile o cualquier disciplina creativa es casi como declararte oveja negra.
Y aquí viene el giro que da vértigo.
¿Sabes cuáles son los trabajos que la inteligencia artificial va a automatizar primero? Exacto: los de abajo de la pirámide vieja. Todo lo computacional, lo transaccional, lo que se basa en procesar información, en memorizar, en ejecutar procesos predecibles. Todo eso tiene fecha de caducidad.
Sin embargo, la intuición, la creatividad, la capacidad de comunicar, la humanidad, van a ser las habilidades más valiosas en una era de automatización y robots. Es como si la pirámide se estuviera dando la vuelta delante de nuestras narices. Lo que durante 120 años fue lo "serio" y lo "práctico" es precisamente lo que las máquinas van a hacer mejor que nosotros. Y lo que siempre se consideró "accesorio" se está convirtiendo en lo irremplazable.
Si tienes entre 35 y 50 años y sientes que tu título, tu especialización o tu experiencia técnica ya no valen lo que valían, no te estás volviendo loco. Estás viendo la pirámide girar en tiempo real. Y la pregunta no es si va a girar. Es si tú giras con ella o te quedas agarrado a la base mientras se desmorona.
Pero el sistema educativo no puede girar. Tiene el mismo problema que tienen las grandes corporaciones: es lento. Un programa educativo tarda años en aprobarse, años en aplicarse, y cuando llega a las aulas ya es obsoleto. Yo he firmado contratos con mi empresa compitiendo contra empresas de 60 o 70 empleados, con mucho más capital y mejores ingenieros. Pero les ganaba porque era capaz de responder más rápido, cambiar más rápido, adaptarme. Una empresa grande tiene reglas, estructuras y gente atascando los procesos que no permiten eso.
El sistema educativo es exactamente igual. A día de hoy, lo que aprenden nuestros hijos y la manera en la que aprenden está totalmente obsoleta para una era donde la información es accesible y toda la computación del mundo se hace de manera automatizada en microsegundos.
Y luego está el tercer problema, que es el más humano de todos: el sistema está hecho para masas, no para personas.
III. El niño hiperactivo y el DJ de Coachella
Te voy a contar algo personal.
Yo de niño me sentí muy solo en el instituto. Odiaba la clase, era muy hiperactivo, me costaba centrarme. Algunos profesores me dieron por caso perdido. Si no fuera porque mis padres me apoyaron, posiblemente habría acabado muy mal. Pero la vida me respondió, gracias a Dios.
Tengo un amigo que es uno de los DJs y productores más importantes del mundo. Ha sido cabeza de cartel de Coachella dos años. Es uno de mis mejores amigos. Tiene una historia que se parece mucho a las que cuenta Sir Ken Robinson en su libro: de pequeño, en un pueblo de Michigan, un profesor les dijo a sus padres que lo medicaran. Les dijo que su hijo estaba mal. Los padres dijeron que no.
Al decir que no, ese chaval acabó encontrando su camino a través de la música, a través de pinchar, a través de la producción musical. Ahora es una persona multimillonaria, inversor, tiene inversión directa en OpenAI, es fundador de empresas, una de las mejores personas que conozco y alguien que ha cambiado la música para toda la historia. Ha afectado a millones de personas a través de su arte.
Si fuera por el sistema educativo, seguramente le hubieran puesto medicado en una silla para que se tranquilizase y rindiese en clase. Porque lo que la clase quiere es que la masa esté bien. No es educación hecha para el individuo.
¿Y a ti en qué te afecta esto? En que cada persona es diferente, tiene intereses diferentes, aprende de maneras diferentes, y necesita cosas diferentes. Pero tanto la universidad como los cursos online te meten en el mismo molde. Te dan el mismo temario, el mismo ritmo, el mismo formato. Y si no encajas, el problema eres tú.
IV. El gran timo: cursos de IA a precio de máster
Ahora vamos a lo que de verdad me hierve la sangre. El sistema educativo online. Y en particular, los cursos de IA.
Sin decir nombres, que ya sabemos quiénes son los protagonistas en nuestro país, porque hay dos o tres que todo el mundo conoce. Estas personas tienen un problema de base: no tienen experiencia.
El 95% de la gente que vende cursos online no tiene experiencia en el sector del que enseña. Es el mismo problema de ciertas universidades de negocios: un profesor de Business School da clases ocho horas al día. ¿Qué sentido tiene que alguien que no es empresario te enseñe a montar un negocio?
Te lo pongo más claro. ¿Tú entrenarías con un entrenador personal que está gordo? Seguro que no. Entonces, ¿por qué le compras un curso a una persona sobre IA cuando nunca ha tenido un negocio de IA, nunca ha montado un producto digital, nunca ha programado ningún software ni ha creado nada real con inteligencia artificial?
La información es gratis. La experiencia es premium.
Eso es lo único que importa. Comprar información a personas que no tienen experiencia es el mayor timo que existe.
Y lo peor es que te lo venden a precio de premium. A 1.500, 2.000, 3.000, 4.000 euros. Como si fuera un máster. Es una auténtica barbaridad. Y el resultado es que la gente ha perdido la confianza. Si vas a internet tienes un 95% de posibilidades de que te timen, y si vas a la universidad tienes un 91% de posibilidades de que no te valga para nada.
Pero hay un problema aún más profundo, y este es el que nadie ve.
V. Albañiles de la IA
Los cursos de internet están replicando exactamente la mentalidad industrial. La misma que creó el problema original. Porque la gente tiene el cerebro estructurado así y nadie se lo está reestructurando.
"Hazte especialista de IA." Eso es exactamente la mentalidad de la era industrial aplicada a lo moderno. Con la amenaza de que te va a quitar el trabajo y no sé qué, te dicen: hazte especialista de IA.
¿Sabéis qué le va a quitar el trabajo a un especialista de IA? Mejor IA.
Esto es un timo de manual. La IA avanza tan rápido que lo que aprendes hoy es obsoleto en seis meses. Si te quieres especializar en IA con uno de estos programas, lo que estás haciendo es convertirte en algo sustituible por mejor tecnología. Es la definición de albañil.
Los cursos de IA hacen albañiles de la IA. Albañiles. Obreros. Obreros de la inteligencia artificial.
Y los obreros de la IA son sustituidos por mejor IA. Siempre. Sin excepción.
Lo que necesitamos son arquitectos.
Un albañil ejecuta lo que le dicen. Un arquitecto diseña, tiene visión, sabe por qué usa cada herramienta. Un albañil tiene conocimiento que caduca en tres meses. Un arquitecto tiene una forma de pensar que envejece bien.
El futuro no es del especialista. El futuro es del generalista, del ser humano, de tu experiencia real, de lo que has aprendido con tu vida. La IA es la herramienta que te ayuda, y obviamente hay que conocerla, hay que saber manejarla de manera profesional. Pero ser "especialista de IA" es una mofa. Es la mentalidad del obrero industrial con un nombre nuevo.
Y si eres de los que siente que tiene demasiados intereses, que no encaja en una sola casilla, que se aburre especializándose en una sola cosa, no estás roto. Estás más preparado para lo que viene que los especialistas.
VI. Los 4 pilares (lo que la educación necesita de verdad)
Vale, suficiente diagnóstico. Vamos a lo que importa: ¿qué tiene que tener la educación para funcionar en los próximos años?
Después de analizar todo lo que hay en el mercado, después de ver cómo han fallado tanto las universidades como los cursos online, después de pasar 23 años aprendiendo y desaprendiendo, he llegado a una conclusión. La educación moderna necesita cuatro pilares. Cuatro. Ni más ni menos.
1. Más humana.
No más contenido enlatado grabado hace dos años que te dan para que lo mires a tu ritmo mientras comes un sándwich. La educación tiene que ser viva. Con directos, con comunidad activa, con personas reales que están en el mismo camino que tú. El aprendizaje no es consumo pasivo de información. Es interacción humana con propósito.
2. Más generalista.
El futuro no premia al que sabe una cosa muy bien. Premia al que conecta disciplinas, al que ve patrones entre campos diferentes, al que tiene criterio para decidir qué herramienta usar en cada momento. No necesitas ser especialista de IA. Necesitas ser arquitecto de tu propia vida profesional, usando la IA como una herramienta más, no como tu identidad.
3. Personalizada.
Cada persona aprende diferente. Tiene intereses diferentes. Necesidades diferentes. Los programas "talla única" no funcionaban cuando éramos niños en el instituto y no funcionan cuando somos adultos pagando 3.000 euros por un curso. La educación tiene que adaptarse a ti, no tú a ella. Guías que se adaptan a tu nivel, a tu ritmo, a lo que necesitas en este momento concreto.
4. Actualizada en tiempo real.
Si el contenido del curso que estás haciendo se grabó hace seis meses, en el mundo de la IA eso es como estudiar historia antigua. La información tiene que ser depurada y fresca. Tiene que reflejar lo que está pasando ahora, no lo que pasaba cuando el "experto" grabó sus vídeos.
Si lo que estás aprendiendo ahora mismo no cumple estos cuatro pilares, estás invirtiendo tu tiempo y tu dinero en algo que no te está preparando para el futuro. Te está preparando para el pasado.
VII. Qué puedes hacer hoy (el ejercicio del arquitecto)
Aquí va la parte práctica. No te voy a dejar solo con el diagnóstico. Si has llegado hasta aquí, quiero que salgas de este email con algo que puedas hacer hoy mismo.
Este ejercicio lo llamo "la auditoría del arquitecto". Diez minutos. Un papel, las notas del móvil, lo que tengas a mano.
Paso 1: Haz una lista de todo lo que has aprendido en los últimos 12 meses.
Cursos, tutoriales, vídeos, herramientas nuevas. Todo. Sin filtrar. No importa si lo acabaste o no. Simplemente apúntalo.
Paso 2: Al lado de cada cosa, pon una de estas dos letras.
- A = Arquitecto (me dio visión, criterio, una forma de pensar que puedo aplicar a diferentes contextos)
- B = Albañil (me enseñó a usar una herramienta o hacer una tarea específica que probablemente caduque pronto)
Paso 3: Cuenta.
¿Cuántas A tienes y cuántas B? Si la proporción es más B que A, tu inversión en formación está construyendo una versión de ti que es más sustituible, no menos.
Paso 4: Para cada B, hazte esta pregunta.
¿Seguirá siendo relevante lo que aprendí dentro de 18 meses? Si la respuesta es no, o probablemente no, lo que aprendiste fue información con fecha de caducidad. No fue educación. Fue un parche.
Paso 5: Escribe una frase que defina al arquitecto que quieres ser.
No el especialista. No el certificado. El arquitecto. ¿Qué tipo de profesional quieres ser dentro de 3 años? ¿Qué problemas quieres resolver? ¿Con qué tipo de personas quieres trabajar? Esa frase es tu brújula. Todo lo que aprendas a partir de ahora debería acercarte a ella.
Si alguien ha bajado directamente a esta sección sin leer nada de lo anterior: lo que te llevas hoy es que la mayoría de formación que consumes te está convirtiendo en albañil (ejecutor de tareas con fecha de caducidad) en vez de en arquitecto (alguien con visión y criterio que no caduca). Haz el ejercicio. Diez minutos. Te va a sorprender lo que descubres.
Lo que viene
Llevo cuatro meses trabajando intensamente con mi mujer en crear algo que responda a todo esto. Hemos analizado absolutamente todo lo que hay en el mercado y nos hemos dado cuenta de que si vamos a trabajar juntos en un futuro mejor, hacen falta tres cosas: una comunidad activa de verdad, información depurada y en tiempo real, y guías que se adapten a ti, tanto escritas como interactivas.
Y tiene que ser democrático. No puede valer 3.000 euros. Porque si vale eso, volvemos al timo de las universidades privadas. Volvemos al timo de los cursos. Obviamente tiene un valor, porque hemos dedicado toda nuestra vida a esto, pero no puede ser inaccesible.
La solución se llama Frontera. Y en breve vais a saber mucho más.
Una de las cosas que me ha salvado todos estos años, una de las que me ha ayudado a transformar mi negocio cada vez que todo cambiaba, es mi habilidad de aprender a aprender. De ser capaz de diseñar mis propios programas de formación. Y eso es exactamente lo que quiero compartir.
No quiero hacer otro curso más que te diga "haz esto" y en seis meses no valga para nada. Quiero construir el espacio donde todos aprendamos juntos a ser arquitectos de nuestro futuro. Yo incluido. Porque viene un futuro difícil, viene un futuro complejo, y la única manera de navegarlo es juntos.
